El valor simbólico es un concepto crítico para designar aquel valor que escapa a la lógica económico-política clásica de la mercancía: con un valor de uso que demuestra la utilidad y la finalidad para el cual se produce, y con un valor de cambio como equivalencia en un sistema de intercambio comercial. El valor simbólico se encuentra en un sistema de intercambio de signos y significaciones, donde las mercancías como signos y los signos como mercancías adquieren un sentido más allá de su utilidad o de su equivalencia objetiva y medible con otras mercancías. Si pusiéramos un ejemplo en la época actual el valor simbólico se ha vuelto muy frecuente en muchos ámbitos sociales, el valor ya no equivale presisamnete al tipo de materiales, lugar de fabricación, durabilidad, costos de producción y así podríamos hacer una larga lista. Podemos encontrar artículos con precios fuera de la lógica de consumo y aun así hay consumidores. Para Karl Marx el valor simbólico se encuentra en la relación de intercambio entre mercancías por medio del equivalente general: el dinero. Jean Baudrillard Se ha dejado atrás el valor de uso y el valor de cambio por el valor simbólico. El individuo participa en un sistema de comunicación, basado en símbolos que mandan información acerca de un estatus. El análisis del consumisto de Braudillant es simbólico ya que la sociedad deja atrás un valor de uso y de cambio por un valor simbólico, a través de un análisis del estructuralismo y la semiología. El consumo se explica no por necesidades reales. El individuo según Braudillant, se basa en un sistema de comunicación de signos y diferenciación social a través del consumo. Para Jean Baudrillard, el valor simbólico se encuentra mejor expresado en el regalo, donde el objeto de cambio deja de ser un simple objeto, escapa a las determinaciones del valor de uso y valor de cambio para volverse un valor de cambio simbólico, es al mismo tiempo arbitrario y singular. El material de cambio simbólico, no son codificables como signos y al no pertenecer al cambio económico tampoco es susceptible en términos de mercancía y de valor de cambio. El valor de cambio es el valor de uso, lo que el significante al significado. La forma/signo y la forma/mercancía: obedecen a la regla común de un código que rige todo el intercambio social como sistema decomunicación. El orden de lo simbólico escapa a la regla. El valor simbólico de un objeto resulta inflexible al valor de uso y valor de cambio, al mismo tiempo que un objeto convertido en signo adquiere su sentido en la relación diferencial respecto a otros signos; por ello Baudrillard propone ampliar el estatuto del objeto no solo como mercancía (en su valor de cambio) o como utensilio (en su valor de uso), sino también como símbolo o como signo. En su obra La sociedad de consumo Baudrillard muestra cómo la mercancía se hace signo, mientras que el signo se hace mercancía. El valor de cambio económico resulta insuficiente, donde la economía debe transformarse en un sistema de signos y no solo de mercancías; el valor de cambio se vuelve valor de cambio/signo y el objeto, como materia de cambio, se vuelve objeto/ signo. En ese momento el objeto/signo ya no solamente es intercambiado: es apropiado, poseído y manipulado como signos, es decir, como diferencia codificada.